Alejandro Ferraro:

Te vas a casar, vas a ser novia. Muchas cosas te atraviesan: organización, salón, catering, invitados, nervios, vestido ¡Y qué tema el del vestido! ¿Por dónde empiezo? ¿Lo compro hecho o lo hago hacer? ¿Qué estilo me gusta? ¿Cómo me lo imagino? Hay mil variables, pero tranquila, en esta nota te invitamos a conocer a un interesante diseñador mendocino que te ofrece su mano para guiarte en este enredado mundo de telas, detalles y estilos.


Cuando llega una futura novia a tu atelier ¿cómo es el proceso de contactarte con ella hasta crear su vestido?


Tengo una clienta de 85 años que es psicóloga y me dice siempre: vos serías re buen terapeuta porque tu trabajo se trata de escuchar e interpretar a la gente.

Lo primero que hago es analizar a la novia, cómo está vestida, cuál es su onda, si vino maquillada, si tiene mucha bijoux; si es onda Susana Giménez con todos los brillos y animal print o una hippie chic. Después la analizo físicamente.

Mientras tengo la entrevista voy anotando todo y le agrego datos del evento, si va a ser de día o noche, cuál es el estilo de la fiesta. Teniendo todos estos ítems, me siento en mi atelier a que llegue la iluminación creativa. Surgen los primeros bocetos, con distintas opciones dentro de un mismo estilo ideal para la novia. Hago varias propuestas y ellas eligen, o vemos de ir combinando distintos modelos y terminamos de redondear la idea. Una vez que es casi definitivo, vamos a ver juntos las telas. 

Algunas tienen el miedo de comprarlo hecho porque no saben como les va a quedar, yo les cuento que no es que en la primer prueba ya va a ser así definitivamente el vestido, sino que se va construyendo.


¿Con tantos años de trayectoria qué caminos has tomado para mantener tu identidad? 


En el diseño gráfico todo tiene que ser impersonal, hay que destacar al producto y no al diseñador. En este caso es distinto, uno también pone un poco su impronta pero al mismo tiempo intento que mi estilo se adapte a la clienta. A mi me gusta mucho la onda retro combinación de texturas, distintos encajes, onda antigua, de vestidos del 1900 así que cuando armo mi desfile o promociono fotos aprovecho para darle rienda suelta a lo que a mi me gusta.


¿En qué lugar humano te ponés frente a las novias?


Parte de mi trabajo es saber interpretarlas en el día que vienen, escucharlas, dejando de lado los problemas personales. Llegan con una carga emotiva de sensibilidad y ansiedad, yo siempre les digo que la instancia del vestido tiene que ser un momento para disfrutar y no padecer. Venir a medirse el vestido tiene que ser para olvidarse de todos tus problemas. Por eso, trato encargarme de asesorarlas en cuanto al estilo de zapatos que combinan, la bijoux, el estilo peinado, el color o tamaño del ramo, cosa de aliviar un poco las cargas. Acompañarlas, acosejarlas, ayudarles a vestirse el día del casamiento y que queden impecables, teniendo en cuenta los detalles de último momento. Estoy con ellas desde el momento en el que entran a mi atelier para analizarlas y encaminarlas, hasta el final cuando es la boda.


Tendencias


En otras entrevistas contás que también has incursionado en el diseño de interiores y la ropa urbana...


Lo que es diseño de interior, lo hago para mi. Tengo esa facilidad de combinar colores y texturas, de imaginarme un ambiente y poder llevarlo a lo concreto.

Hace un par de años que estoy incursionando en ropa urbana, ahí he tratado de ir logrando mi identidad porque al principio me pasaba que terminaba una prenda y parecía de fiesta. He combinado lo urbano con algunas intervenciones exclusivas, la idea es que la clienta sepa que cuando compra una chaqueta, es única. 

Hace dos años que vengo incursionando en la sublimación de telas. Ahora ya estoy imprimiendo con mi logo cosa de que se identifique en una textura o tela. También lo estoy haciendo con las novias, algunas que me piden detalles en color les estampo detalles en color y quedan buenísimas. 


Otra vez en el encuentro entre el diseño gráfico y la moda


Cuando llegó Kittzi Zirulnik a ofrecerme el tema de sublimación de telas empezamos a armar de todo, y se me ocurrieron un montón de cosas. Directamente probamos imprimir con la forma del vestido y el año pasado cuando me invitaron a Venezuela a la pasarela de “Moda Caraca Modas” hice toda la colección estampada. Las formas y los detalles coincidían, fueron pensados para que estuvieran justo en el lugar donde quería. Lo interesante es que vas dibujando el estampado en tu prenda.


Para terminar, tenés alguna frase, canción, lema, imágen que sentís que te define e integra tu ser diseñador y persona


Yo soy muy de disfrutar lo vegetal. En mi atelier tengo un pequeño patio interno que se ve desde el probador con plantas, flores, peces. A mi me sirve de inspiración para crear, es una linda imagen que relaja y me identifica. Soy de pintar muchas flores, estampados de temáticas relacionadas con lo vegetal.


Hilando historia


¿De dónde surge esta pasión por el diseño de moda, hubo en tu niñez momentos que hayan sido semillas?


Hay varias. Mi mamá toda su vida cosió, tuvo talleres de confección donde hacía cosas de alta costura. De chico me encantaba estaba siempre metido ahí. Mi abuelo por parte de mi papá era sastre y la mamá de mi mamá también cosía. Si bien mis hermanas no tocan una aguja por nada del mundo para mi fue algo que mamé desde niño. 

Después me metí a la Escuela Pablo Nogués para estudiar construcción. Probé hacer algunos trabajos y me di cuenta que no era lo mío. Así que entré a estudiar diseño gráfico. En ese momento no existía el diseño de modas. Me desilusionó un poco el diseño en cuanto a la competencia. Entonces ahí dije, me voy a dedicar a algo que realmente me guste y decidí estudiar moldería, para perfeccionar lo que había visto y aprendido de mi mamá y abuela. 

Arranqué armando vestuarios para danza, donde volaba mi imaginación armando formas y cosas para el escenario. Una de las chicas del grupo de danza fue la que primero me dijo ‘Yo quiero que vos me hagas el vestido de novia’. Así que ahí empecé oficialmente, hace casi 22 años ya a dedicarme a la moda con mi primera novia bailarina.


Por Lic. Paula Janin